Qué dura la vida del hombre blanco…

“El precio de la grandeza es la responsabilidad”
Winston Churchill

Randstad ha publicado hoy una encuesta que me ha sorprendido enormemente. En ella, se le preguntaba a los trabajadores sobre sus jefes en cuanto a la gestión del talento. Y más del 52% de los encuestados consideraban que los directivos de su empresa no están lo suficientemente preparados.

Que más de la mitad de la “gente” opine que su jefe no está preparado no me sorprende en absoluto, sobre todo en un país como España. Lo que sí que ha sorprendido es que casi la mitad (un 49%) de las personas que “habían tenido la experiencia suficiente para convertirse en jefes” no aceptarían esa promoción.

El 50% de los mayores de 45 años dirían que no a “ser jefes”. ¿Las razones? El aumento del estrés (para el 82). Entre los 18 y los 29 años la cosa cambia, aunque no así la decisión de no querer ser fejes. Entre este colectivo, la posibilidad de enfrentarse a trabajadores problemáticos se convierte en la principal razón. Otras razones serían el aumento del papeleo administrativo (un 63%) o tener que despedir a otros trabajadores (63%).

ENTONCES, ¿DE DÓNDE SACAMOS A LOS JEFES?

Estos datos revelan una realidad nada esperanzadora para las empresas. Encontrar y formar a los directivos del “futuro” se está convirtiendo en una tarea abrumadora a corto plazo, y en un posible talón de Aquiles a medio y largo plazo.

Según esta encuesta, el 45% de los empleados considera que habrá un déficit de directivos lo suficientemente formados para poder atender las necesidades del mundo empresarial del futuro.

Curioso… parece que los “pros” y los “contras” de ser jefe chocan estruendosamente a la hora de reflexionar sobre aceptar o no una promoción de este tipo. El aumento de salario, por ejemplo, no parece ser motivación suficiente cuando hay que asumir otros “aumentos” como el de responsabilidad o el estrés. Otras razones que “echan” para atrás a la hora de ser jefe, es el trabajar bajo presión, o la dificultad de ser el responsable de un grupo.

En cambio, hay otras motivaciones que ganan cada vez más posiciones. Por ejemplo, poder compartir su conocimiento y experiencia (como primera razón para el 98%) o ser el responsable del éxito de la empresa y ser capaz de tomar decisiones (para el 85%).

Sin duda, estas “razones” serán bien acogidas por las empresas que se ven en la problemática de tener que ir a la “caza y captura” de directivos…

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